A los 216 años de conmemorarse la celebración del 20 de julio del 1810 como el día del primer grito de independencia de Colombia, que culminaría con la Batalla del Pantano de Vargas en un 25 de julio de 1819, y la de Boyacá el 7 de agosto de 1819, una conmemoración que durante todo este tiempo, se viene celebrando, que contrasta con el desenvolvimiento que se da con el nuevo Congreso de Colombia en torno a las corrientes partidistas qué al día de hoy se disputan por ejercer la presidencia del parlamento entre los dos bandos de derecha, comandados en torno a las figuras de Álvaro Uribe y Abelardo de la Espriella, quienes parte de sus representantes son los llamados por regla general, los que deben dirigir el Senado de la República. Una derecha qué en apariencia se unió para ganar por poco margen al candidato Iván Cepeda, y una izquierda de oposición, que está dispuesta a defender las recientes leyes aprobadas más las que no lo fueron, en el mandato que expira de Gustavo Petro. Y todo esto, en medio de la celebración de esta efemérides por la fuerza pública del ejército, policía, la aviación y la marina como los garantes de la democracia, quienes defienden la Constitución y las leyes que rigen a un Estado Soberano como lo es Colombia, y que nos recuerdan los acontecimientos que sucedieron antes de la independencia. Y aunque ahora se discute sobre la elección ajena a esa época, no deja de llamar la atención del nuevo gobernante que pretende transformar un país.
En fin, corrían los tiempos en que un gobernante, Fernando VII fue detenido y relevado de su cargo por Napoleón Bonaparte dos años antes, en un día viernes de mercado en Santa Fe de Bogotá, cuando Antonio Morales y Llorente discutieron por la negativa de este último de prestar un florero para dar el recibimiento a Antonio Villavicencio que venía enviado por la Corona Española y el Consejo de Regencia, a explicar y asegurar el reconocimiento de las nuevas autoridades metropolitanas en la Nueva Granada. Hecho que había sido planeado desde días antes e incluso el día anteror, por los criollos revolucionarios, sabiendo de antemano la indisposición que tenía Llorente por los hijos de españoles nacidos en estas tierras, y menos a otro criollo nacido en Perú. Un complot urdido en las reuniones que estos celebraban bajo los auspicios de Francisco José de Caldas, más conocido como "El Sabio Caldas", quien fue el primer director del Observatorio Astronómico de Bogotá, nombrado por el botánico José Celestino Mutis, debido a que las reuniones que antes hacían en la vivienda del "Tribuno del Pueblo" como más tarde fue conocido José Acevedo y Gómez, que a diferencia de los que murieron a manos del regenerador Morillo Toro, moriría en Caqueta huyendo de la persecución a que fueron sometidos tras el tiempo que se conoce en la historia de Colombia, como "La Patria Boba", protegido por un grupo de cimarrones que le dieron hospitalidad, más no la capacidad para soportar las inclemencias de la región a la que huyó.
Es así como los sublevados logran el propósito que tenían de lograr una revuelta al señalar a Llorente como el Chapetón que no quería los mismos derechos que los españoles tenían, a los nacidos en estas tierras, logrando mediante este pretexto el plan de destituir al virrey Antonio Amar y Borbón y establecer una Junta Suprema de Gobierno, que detonó con aquel incidente del Florero de Llorente, logrando de paso que Villavicencio al enterarse de lo sucedido aceptara la Junta de Gobierno y se uniera a la causa independentista. Es de anotar que los que participaron en su comienzo hacían parte de las élites santafereñas que terminarían con la firma del Acta de Independencia en la que Antonio Morales Galavis sería el detonante físico de la revuelta, y su padre francisco Morales fueron los que asumieron el rol de provocar dicho altercado, mientras Joaquín Camacho fue esa misma tarde a la residencia del virrey Amar y Borbón a solicitar respuesta acerca de una solicitud instaurada con el fin de la instauración de una Junta en Santa Fe, mas la negativa del mismo, provocaría la revuelta, sirviendo como excusa la negativa del préstamo del florero. Francisco y Antonio Morales interfirieron a Caldas por la forma en que Llorente trataba a los criollos con improperios, lo que hizo que el tumulto formado agrediera al español e interviniera el alcalde José Miguel Pey, e intentara calmar al pueblo sacando a Llorente, en el instante que José María Carbonell incitaba desde el Egipto hasta donde se encontraban lo sublevados a participar en la protesta que seguiría de ahí en adelante en todo el territorio de La Nueva Granada basados en los hechos sucedidos con el rey Fernando VII.
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |







Comentarios
Publicar un comentario