Este departamento que fue nombrado en homenaje a Francisco de Paula Santander, prócer de la independencia y primer presidente constitucional de Colombia, atado en sus inicios al Departamento de Santander en vista de que ambos formaban una vasta región en los albores de la independencia, y desde 1.957 ya existía el Estado Soberano de Santander, hasta que a principios del siglo XX la presencia de inversionistas extranjeros que estaban más orientados en la explotación de hidrocarburos, y de los cuales habían dos posibilidades como campos de explotación en las cercanías de Tibú y Barrancabermeja, de los cuales surgieron dos grandes concesiones, como lo fueron la del general Barco en Tibú, y Roberto de Mares en Barrancabermeja, que trajeron como consecuencia la separación de ambos departamentos en 1.910.
El primer interesado en la explotación de petróleo en la región fue José
Joaquín Bohórquez, a quien Roberto de Mares le propuso la concesión, por ser
ahijado del presidente Rafael Reyes Prieto. Esta sería la segunda concesión
adjudicada a Roberto de Mares que fue creada a partir de la Ley 6 de 1.906 durante el gobierno de Rafael Reyes Prieto. El acuerdo le otorgó a Roberto de
Mares el privilegio de explotar los yacimientos petrolíferos del sitio Las
Infantas (Santander), por 30 años. La concesión abarcaba un área de 528.980
hectáreas, colindantes con el río Magdalena. Sin embargo la misma fue
reactivada en 1914, por el gobierno de José Vicente Concha (1.914-1.918) con
el propósito de ambientar entre los senadores y petroleros estadounidenses la
firma del Tratado Urrutia-Thompson firmado en el gobierno de Carlos E.
Restrepo. Además la Concesión de Mares dio origen a la Tropical Oíl
Company (Troco). Finalmente la Concesión de Mares fue revertida el 25 de
agosto de 1.951 y permitió la creación de la Empresa Colombiana de
Petróleos.
Antes de la llegada de los españoles en este territorio había numerosas culturas indígenas con sistemas sociales bien definidos tales como los Guanes que estaban en todo el centro de la región con habilidades en la agricultura y la producción de mantas y mochilas que intercambiaban entre si, los Chitareros y Tunebos al noreste con estructuras sociales propias ligadas a la espiritualidad con la naturaleza, los Yariquíes, Carare y Opón de la familia caribe que habitaban las márgenes del río Magdalena y eran cazadores, pescaderos y recolectores, así también los Muiscas que habitaban la parte sur en las cuencas de las partes altas de los ríos Suárez y Chicamocha, quienes tenían cacicazgos organizados que practicaban el trueque con otros pueblos.
Dentro de su vida cotidiana cultivaban el maíz, frijol, papa y coca y producían algodón y fique para elaborar artesanías como mantas, mochilas y cerámicas, y usaban el trueque como formas de comercio para conseguir productos como sal, y demás productos que escasearan en sus economías, en donde los caciques ejercían liderazgos espirituales y políticos, incluso algunos recibían tributos en forma de trabajo o productos, siendo los cacicazgos independientes, aunque algunos Muiscas del alto de Chicamocha tributaban a un cacique que tendría un mayor poder de respeto por su origen, o por alguna otra pretensión, sin que tuvieran una autoridad centralizada como tal, pues cada grupo tenía su forma de gobierno y creencias, que dejaron huellas profundas en la identidad cultural del departamento.
Con la llegada de los conquistadores, transformaron radicalmente el territorio de Santander, marcando el comienzo de una era de dominación, mestizaje y organización social a los pueblos que la habitaban, pues la presencia de los primeros que llegaron entre 1.529 y 1.536 como Antonio de Lebrija y Gonzalo Jiménez de Quesada serían los primeros en llegar a estas tierras, adonde el primero sería el fundador de Lebrija para seguir en la campaña iniciada de "La Ruta de la Sal", expedición que partiría de Santa Marta, siendo la primigenia en remontar la cordillera de "Los Andes" hacia la Confederación Muisca, a los que le seguirían Vélez en 1.539 y Pamplona en 1.549 imponiendo el sistema de encomiendas, apropiándose de las tierras y demás recursos indígenas.
En un 22 de diciembre de 1.622 se fundaría Bucaramanga la población que con el tiempo terminaría por ser la capital de este departamento, por sus fundadores el presbítero Miguel Trujillo y el capitán Andrés Páez de Sotomayor estableciéndose como "Un real de Minas" facilitando así la evangelización de los indígenas guanes y facilitar la administración de oro en la región, y que según algunos historiadores y/o testigos de dicha fundación, dicha palabra provendría del idioma guane que significaba a bucar como señor, y amanga, casa, que querría decir "La casa del señor", siendo durante siglos un núcleo rural con crecimiento lento, pero constante, hasta erigirse como parroquia en 1.778 consolidando su papel religioso y administrativo.
En 1.781 sucedería la Revolución de Los Comuneros adonde Manuela Beltrán en Socorro rompería el edicto de los tributos impuestos por estos, iniciando la rebelión contra el imperio español, siendo el precursor de la independencia nacional, en donde la mayor parte de la población en donde Santander participaría activamente en las Batallas de Boyacá y Pantano de Vargas apoyando al ejército libertador de Bolívar.
En 1.857 se crearía el Estado Soberano de Santander dentro de Los Estados Unidos de Colombia con la participación de las provincias de Socorro y Pamplona a las que más tarde se les uniría Vélez. En 1.863 la Constitución Nacional lo denominó Estado Soberano de Santander con capital "El Socorro". A lo largo del siglo XIX y XX llegarían inmigrantes europeos y del medio oriente (alemane, franceses, libaneses entre otros) que impulsaron el desarrollo comercial e industrial, donde se fundaron fábricas, imprentas, universidades, y empresas pioneras en Colombia como la Fábrica de Hilados en Suaita y la Sociedad Cervecera Alemana Bavaria.
En el siglo XIX Bucaramanga se convertiría en centro comercial y político tras ser designada capital del departamento en 1.886 . A comienzos del siglo XX comenzaría una rápida urbanización donde se desarrollaron barrios como Provenza, San Francisco y Alarcón y adonde el sistema de parques se incrementaría sobresaliendo entre otros Santander, Antonia Santos, Centenario y Bolívar.

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